Cuatro de cada diez mujeres con infertilidad padecen problemas anatómicos que les impiden concebir; es decir que existe alguna situación congénita o adquirida que bloquea el embarazo. Qué casos pueden resolverse mediante una intervención quirúrgica, la Cirugía de infertilidad.

¿Existe una cirugía para revertir la infertilidad? Objetivamente hablando, la respuesta es que no. Sin embargo, si se mira el asunto desde otra perspectiva, existen numerosas causas de origen anatómico que generan infertilidad, y que pueden ser resueltas a través de procedimientos quirúrgicos. Entonces, si se vuelve a hacer la pregunta inicial, podría decirse que, de manera indirecta, la cirugía sí puede revertir la infertilidad, al resolver aquellas cuestiones orgánicas que la generaban.

Del total de las mujeres con infertilidad, el 40% sufre problemas anatómicos que le impide concebir; es decir, padecen de un problema congénito o adquirido que bloquea de alguna manera la probabilidad de embarazo

Enfermedades que se pueden intervenir mediante cirugía de infertilidad:

Endometriosis

La endometriosis es una afección que se produce cuando el endometrio (piel que recubre el interior del útero) aparece en localizaciones anormales, como pueden ser los ovarios, trompas de Falopio o peritoneo. Esto causa inflamación, dolor, adherencias de los órganos entre sí, quistes de ovario e infertilidad como resultado de un “efecto tóxico” que se da en los óvulos.

“Si bien esta enfermedad es crónica y no tiene cura, la buena noticia es que puede mejorarse marcadamente a través de procedimientos quirúrgicos y hormonales”, explicó Beltramone, quien detalló: “El rol quirúrgico (se prioriza el sistema videolaparoscópico, que es menos invasivo que la cirugía tradicional) consiste en convertir los estadíos avanzados de esta enfermedad en estadíos más leves. Esto reduce la infertilidad, en los casos en los que ésta se produjo a causa de la enfermedad”.

El objetivo principal de la cirugía de infertilidad, es restaurar la normalidad anatómica, quitar adherencias y quistes, y minimizar el impacto reproductivo. Se suelen lograr buenos resultados sólo con cirugía en estadíos leves o moderados.

Miomas (fibromas)

Los miomas, o fibromas, son tumores sólidos benignos, muy frecuentes en la mujer. Según el tamaño o su ubicación puede ser necesario extraerlos o no. La recomendación es no sacar todo mioma que se observe, sino extraer los que causan anomalías anatómicas (oclusión de trompas, proyección dentro de la cavidad del útero), o los que muestran crecimiento sostenido en el tiempo, porque interfieren en el normal funcionamiento uterino.

Recanalización tubaria

Desde hace ya muchos años, la recanalización tubaria mediante microcirugía se realiza cada vez más, y con excelentes resultados. Es que el avance de la videolaparoscopía y la inclusión de técnicas microquirúrgicas por esta vía hicieron obsoleta la microcirugía que incluía una incisión tipo cesárea. Hoy, la unión de las dos técnicas convierte a este abordaje en la vía de elección para este procedimiento, con los mismos resultados que la microcirugía, pero de manera ambulatoria.

Pero es importante saber que la chance de éxito de esta “vuelta a la fertilidad”, según el especialista, depende de la edad de la paciente (lo recomendable es hacerlo hasta los 37 años) y de la longitud de trompas que haya quedado sana.

Otros trastornos tubarios

Existen muchas pacientes con adherencias o lesiones tubarias. Las adherencias casi siempre se presentan después de infecciones (la Chlamydia es la más común y no da síntomas), o de cirugías abdominales, que pueden provocar que los órganos se peguen entre sí, generando adherencias que obstaculizan el funcionamiento normal de las trompas, generando infertilidad.

FUENTES:

infobae.com/salud/2017/07/25/infertilidad-cuando-la-solucion-esta-en-una-cirugia/

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